Hola de nuevo
Voces
/ 19.09.20

Fotografía por Heidi Ramírez @pisacielos
Texto por Anna Fux

Desde marzo me he borrado la app de Instagram la misma cantidad de veces que he escuchado “Son muchas cosas…”. Pronuncio marzo y automáticamente sabemos de qué hablo. Sabemos a lo que me refiero y a la vez no entendemos nada. “Would we learn how to live if we could travel back in time?” era el estado de Whatsapp de una colega hace no sé cuántos años. Sigo pensando en esta frase y sé que mucho de lo que ocurre ahora lo entenderemos, no pronto, pero en algún momento.

La lectura generalizada de este año pinta lo ocurrido como si fuera un cúmulo de mala suerte desconcertante, cuando en realidad se trata de desastres ampliamente pronosticados e interconectados. Todos ellos eventos que el Norte Global podría haber atenuado o prevenido, y elegió no hacer. Ninguna notificación del co-star me sirve para abarcar lo que emocionalmente han significado estos meses. El análisis político de lo que ocurre: sí, nos gobiernan personas equivocadas y parece una fría y estéril comprensión de lo que este nivel de agobio continua significa a nivel personal. ¿Qué si no todo ha cambiado en tan poco tiempo? Es también el cambio de las pequeñas cosas que mantienen el ínfimo sentimiento de estabilidad que puedas tener en tu vida.

Masas de información solo entraban y deambulaban por mi cabeza, se quedaban allí confinadas, sin encontrar la salida de emergencia que siempre había sido el teclado. No escribir parecía la decisión más amena para un lectorado de atención fraccionada y paciencia sobrecargada. Consumíamos la vida de forma digital como quien rema en círculo. Dice Zadie Smith en su ensayo ‘Something To Do’ que escribir no es diferente a la repostería, “it’s no different from baking or sewing or gardening”. Todas estas actividades intentan moldear el tiempo para convertirlo en algo reconocible.

Estos meses Mercedes y yo nos hemos preguntado, de nuevo, para quién escribimos, qué hacemos y cómo lo hacemos. Y tenemos respuestas. De hecho, son las mismas que cuando empezamos. Esto es por y para la comunidad. Pensamos en el mundo en el que nos gustaría vivir, y como dice Chella Man, ese mundo ya existe. Existe en los encuentros entre textos que generamos. ¿Tenemos que seguir con lo que estábamos haciendo? Sí. ¿Tenemos que hacer como si todo fuese normal y nada nos afectase? No.

Bienvenides de nuevo. Gracias por estar aquí.